RABIETAS: CAMBIANDO NUESTRA FORMA DE ABORDARLAS

En este post os voy a dar mi visión profesional sobre la etapa de las rabietas y unas pinceladas de cómo abordarlas.

LAS TEMIDAS RABIETAS

 Muchas familias temen llegar a la etapa de los 2 años y se le ponen calificativos como “los terribles dos” pero ¿de verdad hay tanto que temer? ¿nuestros hijos se convierten en seres diabólicos que solo gritan, patalean y quieren sacarnos de nuestras casillas?

Mi opinión es que no y, además, creo que es una etapa maravillosa en la que nuestros hijos comienzan a descubrir que son seres independientes de nosotros, que somos dos seres diferentes. También aumenta de manera exponencial su creatividad y sus ganas de explorar (y por lo tanto sus posibilidades de aprender).

ÉPOCA DE GRANDES CAMBIOS

Es cierto que en esta etapa son un torbellino de emociones y, muchas veces, esas emociones les desbordan. No tienen aún la capacidad ni las herramientas para gestionarlas (algunas personas se encuentran en esta misma situación con mucha más edad).

Si ellos no son capaces de controlar sus emociones y estallan en una rabieta, sería de gran ayuda que nosotros sí lo fuésemos y mantuviéramos la calma para ayudarles a ellos a estar en calma también.

Si lo que hacemos es gritarles y castigarles o intentamos hacerles sentir que esos sentimientos que están teniendo son malos y que hay que esconderlos, no estamos siendo respetuosos con ellos ni con su situación.

Si un día nuestra vecina viene llorando a nuestra casa porque se encuentra triste por algún problema se nos ocurriría decirle: “Pero bueno, ¿por qué te pones así? ¿No ves que estás muy fea cuando lloras? Eso no es nada, mujer, no llores más que es una tontería, que ya eres muy mayor para montar estos espectáculos delante de la gente. Ya está bien, deja de llorar o nos vamos”.

¡Pobre vecina, la que le ha caído en un momento! no creo que tenga ganas de volver a contaros sus problemas. Estoy segura de que casi nadie haría esto con su pobre vecina y, entonces, ¿por qué con los niños sí lo hacemos? ¿Ellos no tienen derecho a expresar sus emociones? Las expresan así porque no tienen otra forma de hacerlo, pero, poco a poco, y con la práctica, irán aprendiendo a hacerlo de forma más adecuada.

¿Y QUÉ PODEMOS HACER ENTONCES ANTE UNA RABIETA?

Pues lo primero tratar de mantener la calma nosotros, sé que es difícil, pero si nosotros estamos nerviosos y alterados no vamos a poder ser su “tabla de salvación”. Todo esto tiene una explicación científica y es que tenemos unas neuronas llamadas “neuronas espejo” que hacen que nos “contagiemos” de las emociones de los demás (por eso nos ponemos tan alterados cuando nuestros hijos tienen una rabieta y, por eso mismo, debemos mantener la calma para que ellos la recuperen también).

Mostrar empatía y comprensión, hacerles ver que lo que están sintiendo no es nada malo, que nosotros también perdemos los nervios en algunos momentos. Podemos establecer contacto con ellos con un abrazo o darles la mano (aunque a veces no quieren y lo tendremos que respetar) o, simplemente, sentarnos a su lado para que vean que estamos ahí para ellos.

En definitiva, debemos conectar con el niño, hacerle sentir escuchado, acompañado, tenido en cuenta. Ayudarle a volver a la calma y, una vez conseguido, ponerles nombre a sus emociones. Y, en lugar de sermonear, sería muy útil enfocarnos en buscar soluciones a lo que haya podido ocasionar la rabieta y hacerlo juntos.

Sueño con que aprendamos a mirar la infancia con los ojos de la comprensión y el respeto. Al igual que Adler, cuyas ideas dieron origen a la Disciplina Positiva, creo firmemente que el mundo necesita mejora y que esa mejora va a venir de la educación. Ojalá estas pequeñas aportaciones os ayuden a encontrar el camino que buscáis para la educación de vuestros hijos.

Si queréis profundizar en este tema (u os encontráis en esta etapa y queréis conocer por qué se producen y una manera eficaz de prevenirlas y acompañarlas) os invito a apuntaros al Curso online sobre rabietas que tengo programado para el día 7 de noviembre a las 11 horas. ¡Aprovechad el descuento que termina el día 4!

Para más información o para inscribiros solo tenéis que escribirme un correo a sumandofelicidad.dp@gmail.com y estaré encantada de acompañaros en el maravilloso viaje de la educación de vuestros hijos.

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